Minka: accesorios con impacto social y medioambiental

Las hermanas Andrea e Ignacia Núñez son las creadoras de Minka, marca que a través de mujeres privadas de libertad, realiza un tratado artesanal a materiales reciclados para confeccionar moda y accesorios. ¿Unos de sus objetivos? Capacitar a mujeres en situación de vulnerabilidad para una mejor reinserción social.

Ignacia inició un taller voluntario con mujeres vulnerables en Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín que luego, junto con su hermana Andrea, transformaron en una gran causa para empoderar a mujeres, produciendo artesanía a través de la moda consciente. Ellas como Minka, promueven un vínculo entre comprador y productor generando que la compra de lo que las mujeres confeccionan, les entregue la libertad para tomar nuevas decisiones en sus vidas.

Cuando escuchamos de ellas, llamaron inmediatamente la atención de nuestro equipo de Shé´s Mercedes, por lo que quisimos saber más de Andrea e Ignacia, y del impacto social y medioambiental que generan.




¿Cómo conocieron el concepto de la moda consciente?

Ignacia: Fue un proceso lento de información sobre producción local y el impacto ambiental de la moda a nivel global. También fuimos conociendo las condiciones laborales de la industria textil en Chile y en el mundo. Poco a poco fuimos aprendiendo, hasta ahora que investigamos referentes y estudios sociales sobre el tema.

Andrea: A través del trabajo que comenzamos a hacer en Minka, primero de manera intuitiva y luego investigando sobre la industria de la moda y sus repercusiones en el medio ambiente y social.

¿Qué las inspira?

Ignacia: Me inspira la artesanía tradicional y las oportunidades que hay en los materiales. Me gustan muchos los diseñadores y artistas que reutilizan y revalorizan materiales como: Christopher Raeburn y Mugrerio en Chile. También admiro a las artesanas textiles, los tejidos a telares, arpilleras, muralistas, tejedoras en crin y en teatina.

Andrea: Me inspiran las personas que les gusta su trabajo y lo desarrollan con pasión, artistas, diseñadores y deportistas que les gusta lo que hacen y lo transmiten a las demás personas. Sobretodo nuevas generaciones de jóvenes que logran transmitir su pasión a sus comunidades a través de las redes sociales.

¿Quiénes son sus referentes?

Ignacia: A mí me encanta el trabajo de Stella Mccartney, la marca Uniqlo, como dije antes el diseñador Christopher Raeburn, y los Hermanos Campana por todo el trabajo de reciclaje y con comunidades que han hecho en Brasil.

Andrea: Me gusta mucho el trabajo de PuraVida y cómo han logrado transmitir a la comunidad internacional el trabajo local que realizan, el trabajo que realiza LaCana en cárceles de México y también el trabajo comunicacional de Gaby Castellanos que comparten sus experiencias y a través de ellas logran inspirar.

¿Qué mujeres admiran?

Ignacia: Me encantan artistas chilenas como Cecilia Vicuña y la cantante Francisca Valenzuela. Por otro lado la artista textil Sheila Hicks, entre muchas otras.

Andrea: Me gusta mucho el trabajo de la arquitecta Kazuyo Sejima, la cantante Anita Tijoux, la actriz Daniela Vega, entre muchas otras. Sigo a muchas chicas jóvenes que hacen un trabajo comunicacional muy detallado desde su experiencia como Josefa Araos (@cotineja) y en realidad muchas otras que voy descubriendo y siguiendo constantemente

¿Cómo nació la idea de la causa Minka?

Ignacia: Nació luego de un taller voluntario que hice a mujeres privadas de libertad en la cárcel de mujeres de san Joaquín. Ahí con amigas de la universidad, les enseñamos a hacer productos con descartes de tela y desde esa experiencia surgió la idea de crear una marca de moda que impactara, con pagos justos a mujeres en situación de vulnerabilidad. Descubrimos las necesidades que tienen dentro de la cárcel, pero también la necesidad de mantener a sus hijos que están afuera. Además, cuentan con talentos y habilidades que se podrían desarrollar más y mostrar cuando estuvieran libres.

Andrea: A partir de esa experiencia formamos un modelo de negocio que nos permitiera dar empleo en comunidades vulnerables, entendiendo los compromisos familiares y comunitarios que tenían, así desarrollamos un sistema de trabajo flexible que les permitiera seguir con sus compromisos pero sumando un ingreso que aportara a la economía familiar.

¿Qué es lo más difícil o desafiante de plantear un proyecto de moda consciente como Minka?

Ignacia: Tiene varios desafíos, por una parte está el desafío de diseñar a partir de descartes de tela y no paños grandes de tela, la capacitación a nuestras artesanas y la producción con ellas en contextos con poco espacio y pocas herramientas. Otro desafío también es la venta, la promoción y la distribución, son temas de los que aprendemos siempre. Es un camino de aprendizajes constantes en áreas diversas.

Andrea: Además de la dificultad técnica, creo que está el desafío de transmitir a nuestra comunidad el compromiso y entrega que implica el trabajo de la moda consciente y la diferenciación que esta tiene con el fast fashion. Es un trabajo constante de comunicación que hemos ido haciendo, lo que también implica, estar constantemente informándonos y educándonos a nosotras y nuestro equipo.


¿Qué cambios han percibido en las artesanas que trabajan en Minka? ¿Podrían dar algún caso como ejemplo?

Ignacia: Nosotras creamos una metodología de capacitación que llamamos empoderar desde el hacer. A través de cada producto terminado las mujeres se empoderan de ellas mismas, y esa sensación de logro hace que se sientan capaces de hacer muchas cosas más. Un caso de éxito es que una de nuestras artesanas que terminó su condena, sigue trabajando con nosotras después de 2 años de haber salido de la cárcel. Ese caso nos llena de orgullo, porque nos reafirma que nuestro trabajo es valorado por las artesanas con las que trabajamos.

¿Para quién está dirigido Minka?

Andrea: Minka está dirigido a todas las mujeres que empatizan con otras mujeres y el medio ambiente, que se sienten atraídas por productos que representan historias y caminos en sí mismos, que cuentan una historia.

Considerando la situación actual de confinamiento por el coronavirus, ¿ha afectado a la producción de productos?

Ignacia: La situación actual nos ha generado problemas en el contacto con proveedores y conseguir insumos, hay muchos materiales que se agotaron porque las importaciones estuvieron muy lentas durante el verano y luego vino una explosión en la demanda. Además hemos tenido que crear sistemas remotos de capacitación y envíos de materiales a las casas de las artesanas. Por otra parte dejamos de hacer el taller de la cárcel de mujeres para evitar contagios.

Andrea: Al principio de todo esto nos afectó mucho en la venta, por la naturaleza de los productos que nosotras hacemos y que, evidentemente, no son de primera necesidad. En la búsqueda de seguir generando empleo para nuestras artesanas a principios de abril comenzamos a reinventarnos haciendo Mascarillas en una campaña que denominamos “Minkarillas” y a la que le dimos una vuelta solidaria dando la opción a nuestros clientes de donar mascarillas a comunidades vulnerables, iniciando la donación en una de las comunidades en las que nosotras trabajamos: el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín.

¿Dónde podemos encontrar sus productos?

Las invitamos a que sigan nuestro Instagram @minkacl y para comprar todos nuestros productos lo pueden hacer directamente vía nuestra página web www.causaminka.cl



Dudas o consultas comunícate a nuestro email shesmercedes@kaufmann.cl 

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