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ÚLTIMOS DÍAS: Visita la exposición de la artesana mapuche que diseña joyas sagradas


Tradición e innovación se encuentran en la historia de Celeste Painepan, artesana invitada a dictar talleres de platería mapuche en el marco de la exposición “Sueños del Rütrafe. Ornamentos de platería Mapuche” (en Centro Cultural Palacio La Moneda). Aquí conoceremos la historia de Celeste y cómo llegó a este oficio, uno cargado de simbolismos, ritos y buenas energías.



*Artículo en colaboración con Fundación Artesanías de Chile .


De padres Mapuches, Celeste nació en la comuna de Cerrillos en Santiago y es la menor de tres hermanos. Sabiendo que no les podría pagar la universidad, su madre se preocupó de enseñarles diferentes oficios y de fomentarles la motricidad fina. Como pasaba antiguamente en las familias mapuches, su hermano mayor aprendió el oficio de joyero y se convirtió en ‘rütrafe’ de la familia.

“Él empezó a desarrollar la platería impulsado por mi mamá, pero es algo que venía de antes. En sus tiempos mi abuela hacia platería con tarros de leche condensada, porque no había metal”, cuenta. Observar a su hermano trabajar como platero inmerso en sus dibujos e investigaciones fue lo que despertó su interés por la joyería, que hoy se ha convertido en el eje de su vida a través de su taller de Akucha.

Celeste se acercó a la platería por su raíz en la simbología, “que viene de las plantas, de los animales y del ser humano. Así fui trabajando mis primeras joyas, porque también como mujer mapuche yo me fui dando cuenta que me cautivaba el tema de los chaway (los aros)”, cuenta.


Tradición e innovación

En la cultura mapuche, el rito para celebrar que las mujeres entraron en edad fértil se llama Katan Pilun, y aquí el platero cumple un rol fundamental. “El padre solicita a un rütrafe que le haga un par de chaway (aros mapuche) para entregárselos a su niña en este rito que significa ‘romper la oreja’. Por eso en esta fiesta a las niñas se les perfora por primera vez el lóbulo de la oreja y solo entonces comienzan a usar aros”, explica Celeste.

Fue para su propio Katan Pilun, que su abuela viajó desde Puerto Montt hasta Santiago para perforarle ella misma las orejas a su nieta, un rito que además de marcar su paso de niña a mujer, marcó la esencia de su trabajo como orfebre. “Esa mañana me puso en su regazo, en un día muy luminoso, con mucho sol, sacó una aguja y me perforó las orejitas como mapuche. Fui la única de mis primas a quien mi abuela vino a hacer ese rito. Entonces yo creo que ella me entregó parte de su sabiduría y por eso hoy en día trabajo con la buena energía”, recuerda.

¿A qué te refieres con ‘la buena energía’? Si estoy enojada o si estoy triste no trabajo. Hacer joyas es lo mismo que cocinar alimentos. Es algo sagrado: estás con el agua, con la tierra, con los metales, el cuchillo, las maderas, todo es alquimia. De la misma manera se hacen las joyas y yo así trabajo los metales: escojo la mejor materia prima, pero también mi mejor sentimiento. Ser rütrafe es interpretar lo que la otra persona quiere para sí, es vivir en el círculo virtuoso: en cada pieza yo entrego lo mejor de mis energías.

La exposición “Sueños del Rütrafe. Ornamentos de platería Mapuche”, co-organizada por Fundación Artesanías de Chile, se exhibe en el Centro Cultural Palacio La Moneda hasta el 31 de julio. La entrada es liberada.


Coordenadas: síguele la pista a Celeste y encuentra sus joyas aquí:

Página web: www.akucha.cl

Instagram: @AkuchaJoyas

Facebook: Akucha Platería Mapuche

Mail: contacto@akucha.cl





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